martes, 26 de agosto de 2014

Duraznos en almíbar

Soñé que me encontraba con Cortázar en el super. Yo buscaba como encaletarme un durazno en mi bolsillo (lo que nos hacen hacer los precios estrambóticos de esta fruta), cuando me percaté de la presencia de un gigantón al final de la hilera de góndolas. Al principio no dada crédito a mis ojos, pero luego que se dió media vuelta comprobé que en efecto se trataba del gran cronopio.

Dudaba en hacercarme a él, pero tomé valor y lo abordé. Era un goliat de eterna barba que me miró entre jovial y pícaro. Le dije que lo admiraba muchísimo y que Rayuela me encantaba, lo cual era cierto, también le dije que había leído todos sus cuentos, lo cual era mentira.