Hace mucho tiempo intenté leer el cuarteto, pero no pasé del primer tomo, y ahora creo que tomé el toro por las astas porque voy bien en su lectura. Pero sólo tengo el tomo de Balthazar edición hermes que practicamente regalado conseguí en una librería en descuento. Los demás los leo prestados de la biblioteca. Al tiempo estoy leyendo El cielo protector de Bowles y luego pasaré a los trópicos de Miller, y remataré con la correspondencia miller-durrell. Digamos que son los planes para comenzar año y no esta mal.
Una cosa que nunca hay que dejar de lado es el lugar donde se lee o escribe, ese sitio mío donde me siento a mis anchas como en un paraíso. Muchos lo tenemos y otros no. Esa pequeña isla de Crusoe. Esa cabaña de Miss Dalloway. Esa Corfú de Lawrence. Y escribiría en mi isla o en mi cabaña del monje y tendría mis cuatro gatitos.

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